Ventajas y desventajas de vivir alquilado

Contrato de alquiler

Fuente: danieleralte

Se suman a muchas la cantidad de ventajas y desventajas que se tienen cuando se vive de inquilino. De manera global, podemos decir que la principal ventaja radica en la posibilidad de vivir en una casa en mejores condiciones, con un presupuesto equivalente al de la compra; mientras que la desventaja se resume en la relación prácticamente obligada que se debe tener con el dueño.

En la actualidad, la situación económica presiona a las familias a optar por viviendas de alquiler, así como a jóvenes emancipados, que se desplazan a otras ciudades por motivos de estudios o trabajo y se ven en la obligación de alquilar un piso, ya sea compartido o completo, esto para aminorar los gastos y llevar una vida digna.

Puntos favorables al momento de optar por el alquiler

Una de las principales ventajas es que por el mismo precio de venta, tendrías la posibilidad de vivir en una casa o apartamento más amplio, con mejores equipamientos y en una zona más céntrica.

En el caso de los ahorros, necesitarías menos tiempo y una cantidad menor en relación con la compra de la vivienda.

Te puedes evitar gastos extras de eventualidades que se presenten, como la ruptura de una tubería o una cerradura que no funcione, por ejemplo. Te limitas a pagar solo lo pactado con el dueño en el contrato.

Mayor rapidez en el momento de tomar la decisión, puesto que tendrás siempre la facilidad de cambiarte de piso, en el caso de que te arrepientas de la elección.

Además de lo mencionado, un punto muy importante es la posibilidad de cambiar conforme cambien las necesidades. Es decir, si la familia crece, quizás necesites un espacio más amplio o si, por el contrario, los hijos se van de casa, puede ir bien un espacio más reducido.

Desventajas de vivir alquilado

Como mencionaba al inicio, una de las principales desventajas es la obligación de establecer un vínculo con el propietario, puesto que tendrás varios aspectos qué negociar con él.

Si deseas hacer una reforma o pintar la casa, siempre deberás consultar con el casero y es probable que no esté de acuerdo con alguna idea.

El dinero invertido en embellecer la vivienda se pierde en el momento de abandonarla. Aparte de que nunca será tuya, aunque la pagues fielmente.

El propietario puede prescindir del contrato en el momento que este venza, por lo que tendrías que abandonar el piso y buscar otro, aunque no estés de acuerdo.

Y, finalmente, un punto nada agradable, es que el dueño de la vivienda puede subir el precio del alquiler cada año, lo que probablemente te obligue a tener que dejarla en un momento determinado.

Aclarados estos puntos y conforme a tus posibilidades y necesidades, está en tus manos tomar la decisión. ¡Buena suerte!

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